Son muchas las ocasiones en las que el líder se enfrenta a situaciones que superan sus competencias. Puede ser un problema grave, un imprevisto extraordinario, una pandemia, o como ocurre recientemente, una guerra en Europa. En las organizaciones más grandes, pueden presentarse contratiempos cuya severidad amenace la estabilidad o la supervivencia de la propia entidad.  En otros muchos otros casos, sencillamente el líder duda sobre cuál es la mejor opción. Esto es algo bueno porque las personas conscientes de su propia falibilidad suelen acertar más.

Para enfrentarse a un problema aparentemente desbordante mi recomendación es abordarlo en equipo, nunca en solitario. Así, mi problema se convierte en nuestro problema y agradará que ése sea nuestro enfoque. Lo peor que podemos hacer ante una amenaza es quedarnos paralizados, por eso perderemos poco y ganaremos mucho si dejamos que nuestro equipo nos asesore a la hora de tomar decisiones cruciales. Puede ser una crisis de liquidez, la pérdida de un contrato, escasez de personal, una operación corporativa o debilidades logísticas. Sea lo que sea, con nuestro equipo abordaremos las posibles soluciones con más ímpetu si se implican en las posibles soluciones.

Contar con nuestro equipo genera confianza, genera cohesión y genera valentía. Nuestros compañeros no son ajenos a las dificultades de cualquier organización y mejor que estar en la incertidumbre, agradecerán la oportunidad de poder enfrentarse a los inconvenientes que surgen. Tomar la iniciativa, incluso con escasas probabilidades de éxito, es mejor que no hacer nada.

Estas reuniones cruciales deben prepararse concienzudamente, con un sólido orden del día en el que se explique la situación, un debate sobre posibles soluciones o incluso algunas posibles vías de solución ya previstas. Una reunión no debe convertirse en una situación cacofónica donde todos apuntan posibles soluciones sin ton ni son, como todo, debe ser algo gestionado y dirigido para que se adopten las resoluciones que convengan por quien tenga competencias para ello.

Apoyarse en el equipo siempre es una buena idea y cuando hay dificultades, todavía más.

 

Carlos González de Escalada Álvarez
Doctor en Ciencias Sociales

 

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