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Año nuevo, líder nuevo

Empieza el año 2022 con el depósito de buenas intenciones relleno. Hay dos meses en el año, enero y septiembre que se prestan a la renovación de intenciones y de rumbo, pero quizá el año nuevo nos permita refundirnos como líderes nuevos con más claridad. Ser líder es ser más fuerte, más resistente y tener mayor capacidad de regeneración de nuestras propias ilusiones. Un líder no se desanima al cabo de los meses o de los años porque entonces no es un líder, es otro más. Enero nos ofrece una excusa perfecta para, como el Ave Fénix, renacer con una energía nueva. La trayectoria profesional de un líder, o de una lideresa, no es plana porque está sometida a una gran presión: urgencias, incidencias, problemas, estrecheces, exigencias, contratiempos: todo va haciendo mella en nuestra capacidad de aguante.

La responsabilidad, el deber de responder, nos exige una fortaleza que a veces nos falta. Por eso liderar es tan difícil, porque hay que sostener el esfuerzo indefinidamente. He visto muchos buenos negocios irse por el sumidero por falta de liderazgo. Ayer mismo, en un restaurante encantador en la orilla del río Guadalquivir tardaron 40 minutos hasta que sirvieron el plato principal entre el primer y el último comensal, un despropósito por la falta de conciencia de servicio, de calidad o por simple dejadez. Es un restaurante con un potencial enorme al que ya no volveremos. Igualmente, muchos proyectos se malogran porque los jefes se aburren o se gastan, dejando a sus equipos huérfanos de claridad y de dirección.

Líderes que duren
Si queremos perdurar como líderes tenemos que serlo siempre o perderemos nuestra condición de tales. El mejor antídoto contra el hastío profesional es tratar de formar a otros líderes que nos apoyen y que eventualmente nos sustituyan. Nada hay más grato que transmitir conocimientos, enseñar lo aprendido es casi un deber social. También debemos aprovechar las fechas propicias que nos ofrece el calendario para reinstaurar nuestro liderazgo. Enero es perfecto porque empieza un año nuevo y sabemos que nunca hay dos iguales. Es muy satisfactorio ver cómo nuestro equipo reacciona a los nuevos retos que vamos marcando como líderes. Es imposible liderar sin objetivos y el Año Nuevo es buen momento de formularlos y revisar los del año anterior.

Para renacer como el Ave Fénix: año nuevo, líder nuevo.

 

Carlos González de Escalada Álvarez
Doctor en Ciencias Sociales

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